Las reformas que quieren imponernos

Pretenden hacernos creer que la suerte de los asalariados mejorará por si misma, como simple consecuencia de la reforma del sistema social,  pero los elementos de la realidad social son los hechos sociales, cuyo conjunto es la sociedad, estos hechos sociales son externos porque están dentro de una sociedad que ya tiene una estructura y características determinadas, que ha  condicionado su forma de ser y de comportarse durante décadas fruto de reivindicaciones y luchas entre los asalariados y la patronal, pretendiendo con las nuevas reformas retrotraernos a principios del siglo XX.

Lo hacen diciendo que será el progreso, pero el inversor tiene un concepto del progreso como el beneficio que obtienen analizando solo la mercancía,  demostrando un menosprecio del costo humano y social que lleva consigo su logro, como el que no triunfa es insignificante, porque el costo por conseguirla es carente de significado, de valor y sentido en qué condiciones se elaboró.

Hasta hoy el sujeto al nacer ya encuentra las normas, las creencias, etc.., hechas y si ellas existen antes que él, entonces existen fuera de él, poseen un poder de coacción sobre el sujeto y lo obligan a acomodarse a ellos. Los ejemplos más claros se encuentran en el campo de las normas morales y jurídicas de obligado cumplimiento, y son generales porque todo hecho social es general o sea para todos y finalmente imperativos en el sentido de orden, ya que en caso de no cumplimiento tendrá el individuo una sanción social.

El grupo piensa, siente y actúa de un modo completamente diferente que sus miembros si estuvieran aislados, al ser la relación entre la sociedad y los individuos como relación entre un todo y sus partes, donde cada individuo en la sociedad, es el representante en cada uno de nosotros del orden intelectual y moral, constituido por un sistema de ideas, sentimientos, costumbres, que son la expresión del grupo donde nos integramos y cualquier cambio en la división social del trabajo lleva aparejado cambios en los parámetros normativo, por ello ante las posibles Reformas, los asalariados deben apostarse a una nueva solidaridad basada en el respeto a la persona y exigirla en la calle, ya que en el Parlamento no tenemos representantes.

Debemos de actuar de forma colectiva, porque «Las representaciones colectivas son el producto de una inmensa cooperación que se extiende no sólo en el espacio sino también en el tiempo, es una intelectualidad muy especial, infinitamente más rica y más compleja que la del individuo, allí se encuentra concentrada».

Los asalariados estamos en una situación permanente de estado de excepción, porque la razón de las reformas se ha realizado con la lógica del inversor, que  no es otra que obtener mayores beneficios, han convertido al hombre en un engranaje de la máquina, cuando lo importante y raíz de este mundo es el hombre, sin él no existirían ni Estado ni Sociedad.

La reflexión del asalariado que conoce la realidad, o la realidad que quiere conocer y la relación entre este y realidad, aunque sea desde el punto de vista del oprimido, del que sufre, del indignado, del que lucha y protesta, a diferencia del inversor, o del pancista porque no le interesa la realidad, solo su posición, algo que sigue presente, rechazando toda la realidad incluyendo la del oprimido, se escudan en que las condiciones de trabajo actuales son muchos mejores a las del siglo pasado, hay que recordarles la cita de W. Benjamin «la consecución del éxito del nieto, nunca hará justicia de las desgracias del abuelo».

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