Una decisión de la ciudadanía

Una decisión ciudadana se está fraguando dada la forma y concepto de Democracia que estamos viviendo, debemos de recordar a Herbert Spencer que enfatizó, «cuando los parlamentos intentan imponer una concepción del bien, aunque sólo en una minoría, no son diferentes a las tiranías, no es proteger los derechos de sus ciudadanos».

Pocos más de 30 años después de salir de la dictadura, que dio paso a esta Democracia y viendo la forma de actuar de los partidos políticos, es cada vez mayor el desencanto de los demócratas ante la propia democracia, siendo esta solo un reflejo de la ateniense, incita a pensar inconscientemente y hacer buena la frase ácrata, «si votar cambiara algo, sería ilegal», la ciudadanía demuestra este desencanto cada vez más con el aumento paulatino de la abstención en las elecciones, sienten haberse vuelto un engranaje dentro de una máquina inmensa, de haberse transformado en autómatas, de haber vaciado sus vidas y haberles hecho perder todo su sentido, condenados inexorablemente a la pobreza por el abuso de las leyes del gobierno para imponer su concepto de bien, mostrando solo los intereses demagógicos de cada uno de los partidos y la corrupción generalizada de los legisladores, como secuela infalible de las miras particulares escondiéndola tras sus discursos en defender la voluntad de todos.

No debemos de olvidar a Descartes cuando dijo,«multitud de leyes sirve muy a menudo de disculpa a los vicios, un Estado es mucho mejor regido cuando hay pocas, pero muy estrictamente observadas».  Necesitamos otra forma de Estado, salgamos a la calle y manifestemos nuestra disconformidad ante las salvajes agresiones que están destruyendo el Estado de Bienestar, hagámoslo «por encima de las ideologías, por serlo, sin remedio caducas, y de intereses nunca puros». C. Sanchez-Albornoz.

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