Carta a las F.O.P.

Vosotros, los que debéis velar por la seguridad de la ciudadanía contra los malhechores, a veces  frustrados por leyes que ponen en entredicho vuestro trabajo, como la detención reiterada de individuos verdaderos profesionales de la delincuencia que a las pocas horas son puestos en libertad por ciertos tecnicismos que no entendéis ni entendemos, o cuando os recriminan, apartan y sancionan por investigar supuestos hechos delictivos estando en ellos implicados determinados «salvadores de la patria», también sufrís  la animadversión por parte de la ciudadanía en los actos de protestas ante las continuas agresiones que sufrimos por los empresarios y en especial de los gobernantes por la merma en el Estado de bienestar que actualmente están ejerciendo, o en protestas ante determinadas grandes empresas por EREs o cierres, con una actitud provocadora al saberse protegida por las F.O.P., estas arguyen que es por salvaguardar los bienes e inmuebles, esos mismos que han obtenido del beneficio del trabajo de sus asalariados.

Pero  ¿y los bienes perdidos de miles afectados por las medidas de la patronal?, «a  priori no se ven» pero desembocan en la perdida de la vivienda, o condenados a la subsistencia por no recibir en muchos casos ni el despido,  sin poderse apuntar al paro por ello, con la pérdida de la asistencia sanitaria al no tener trabajo como reza inmediatamente en la base de datos de la S.S., o llevar más de dos años en él, o el no poder llevar a sus hijos a comedores o a escuelas  infantiles, también en vacunas para recién nacidos o en los libros de textos de primera enseñanza por la desaparición de las subvenciones, afectan a todos incluso a las F.O.P., a los funcionarios, agravado con la pérdida de la paga extra de Navidad, condenando incluso a los más pequeños en días de regalos, gastos que deberemos de restringir por falta de un ingreso, paga extra que se impuso en tiempos de la Autarquía para funcionarios afectos al régimen, tras eliminar a todo contrario o tibio con el régimen establecido, después se extendió al restos de los asalariados por la presión social en su reclamación. La patronal y los empresarios pueden aguantar largo tiempo, con estas medidas y otras más, tienen fortuna suficiente, los trabajadores dependemos de nuestros ingresos y si tenemos algún ahorro es muy limitado, sin parangón con el de los empresarios enriquecidos por nuestro trabajo.

Vuestro sueldo sale de nuestros impuestos, y los impuestos sobre el beneficio no lo aportan como deben, al ocultarlo en sociedades fantasmas, el SICAV o paraísos fiscales, los asalariados dependemos de una nómina transparente, presa fácil de fiscalizar, recordad que somos los únicos productores de riqueza, los que hacemos funcionar las máquinas, las industrias, extraemos los minerales, construimos ciudades, pero a quienes continuamente castigan con nuevos impuestos o pérdidas de derechos que nos llevan a la miseria, no es de extrañar que en algún acto de protesta se extralimiten algunos, producto de la impotencia, pero aprovechado por otros de forma inadecuada, provocadores a sueldo ¿de quién? ¿con qué fin? o por delincuentes habituales, no los calificados así por protestar, como pretende Judicializar determinado partido político, a los provocadores y delincuentes profesionales debéis de reprimir, sin caer en la indiscriminación, vosotros sois la salvaguardia del civismo, no os debéis escudar en la obediencia debida, debéis de pensar en cual es vuestro deber para con la sociedad, Eichmann no pensaba, sino que obedecía órdenes como buen funcionario de la administración del terror, y fue ejecutor de una masacre generalizada, vosotros no sois Eichmann, sois parte afectada, estáis para preservar y salvaguardar el orden público protegiendo a la ciudadanía, no a una parte mínima de ella, ni a políticos  que se sirven del poder con fines propios.

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