El 14N y la desinformación

La información de muchos diarios, tanto prensa escrita como digitales, al cargar sobre los sindicatos el 14 N, diciendo que no era el gobierno quien se la estaba jugando, sino la credibilidad sindical, pretenden en realidad un fin, su desprestigio y el de las manifestaciones, manipulan el número de participantes, diciendo por unanimidad la escasa participación, ocultando la realidad, las movilizaciones la ha protagonizado la población en general, los sindicatos se

han hecho eco del descontento, y como interlocutores importantes gracias a su aparato de propaganda muchos asalariados más han seguido esta huelga, entre todos los sindicatos no tienen tantos afiliados, los importantes son los manifestantes, hartos del menosprecio de los gobernante y sus política económica, por ahora son manifestaciones pacíficas, pero ¿hasta cuándo? si siguen en su actitud, llegará el momento en que nos levantaremos con o sin sindicatos, o con un líder global, nosotros.

Con este tipo de acciones orquestada desde el poder financiero, pretenden restar protagonismo a los verdaderos protagonistas y perjudicados: los parados, funcionarios, profesores, médicos, jubilados, asalariados en general, también parte de la tropa del ejército, policías locales…

Las manifestaciones han sido multitudinarias en todas las poblaciones junto a los sindicatos generalistas, incluso uno de ellos, claramente afín al gobierno actual y que no secundó la convocatoria nunca, en un momento dado y dada la magnitud del descontento que se palpaba antes del día 14, optó por estar en la tribuna de discursos, pero pocas banderas de ese sindicato ondearon en la manifestación. Consciente soy y como yo, numerosos militantes o simpatizantes sindicales, que el actual sindicalismo debe de cambiar y volver a sus orígenes, en los años 60 y 70 funcionábamos sin subvenciones, éramos verdaderamente independientes, con una sola meta, la mejora social de todos, conseguimos parte de todas aquellas metas, incluso volvimos a tener representación parlamentaria a la sombra de determinados partidos políticos, pero la trampa de la subvención, urdida por todos ellos, incluso por los que creíamos más afines, cegó a nuestros sindicatos y dirigentes, las subvenciones cortó independencia, cuando esa es la única forma de luchar por los intereses de los trabajadores, debemos de hacer hincapié en ella y conseguir una afiliación que nos lleve al Parlamento de nuevo, para que no se convierta en una regresión histórica sus medidas económicas, haciéndonos volver al siglo XIX.

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