Siempre el mismo dilema, los salvajes acontecimientos acaecidos tras las Marchas de la
Dignidad hace que volvamos a preguntarnos qué fue primero, el huevo o la gallina.
Es reprobable la conducta de unos, como la de las que ejercieron los «coeficiente cero» en las distintas represiones de manifestaciones pacíficas, con un saldo abrumadoramente mayor de salvajismo de las fuerzas de orden, siempre justificadas y jaleadas por los voceros Sigue leyendo









