Eso parece desprenderse de este gobierno que nos ha tocado sufrir, se comportan como
dignos representantes de esa ideología que por edad no pudieron vivir, pero posiblemente se han alimentado de esa ubre ponzoñosa desde la infancia a través de familiares que fueron todos ellos franquistas de pro.
La primera muestra surge desde el Ministerio de Cultura con el mayor destructor de ella en todos los campos, el inefable e insuperable Wert, al que le sigue un gran imitador cuando fue sustituido al frente del ministerio el sr. Miguel Ángel Recio, pero no habiendo conseguido abolirla suficientemente, es preciso que el Ministerio de Empleo y Seguridad Social dirigido por Fátima Báñez continúe la labor, y desde su ministerio condena a los autores jubilados a renunciar a la creación literaria por considerar incompatible el cobro de pensión con los derechos de autor superiores a 9.000€. Solo les ha faltado a estos representantes ministeriales emular la frase atribuida a Goebbels o Goering «cuando oigo la palabra cultura, hecho mano a la pistola», o a la de Millán Astray en 1937 cuando se dirigió a Miguel de Unamuno diciendo “muera la inteligencia”. Sigue leyendo
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